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AL ESTE DEL EDÉN

 

 

 

 

 

 

 

 

Oscar A. Blasica, gran amigo y defensor del ACTORS STUDIO, aporta con el siguiente texto su admiración por este clásico inmortal.

Gracias por tu colaboración...amigo mio.

 

ARTICULO

DE

 OSCAR  A. BLASICA.

 

Poderosa interpretación de una figura mítica del cine, quien con sólo tres largometrajes se consolidó como una figura de culto para las generaciones de cinéfilos del futuro. En un comienzo Elia Kazan, miembro del legendario Actor’s Studio y con genial olfato para el talento, pensó desde el inicio del proyecto en Marlon Brando para el papel de Cal Trask, pero tras largas conversaciones con Paúl Osborn, accedió a fijarse en un joven y desconocido actor que reflejaba ese oscuro enigma de rebeldía que afloraba en el personaje central de la historia. Pudo ver en James Dean al actor ideal para llevar a la pantalla la famosa novela de John Steinbeck. La personalidad rebelde y conflictiva de Dean fuera de pantalla era muy conocida. por Lee Strasberg, su maestro, para él siempre fué un chico fuera de lo normal, introvertido, algo irresponsable en su apariencia pero con una férrea determinación para el aprendizaje. Es así como conoció a Steinbeck, de quien se dice que no le agradó en absoluto la  despreocupada personalidad que el actor demostraba, pero coincidió  con el director y el guionista…..

  !!Era perfecto para el rol.!!

Mención especial merece la actriz Jo Van Fleet quien se hizo acreedora al premio de la academia como mejor actriz el secundaria por su espectacular interpretación de la madre, dueña de un burdel. De carácter fuerte, decidido, frío, pero no por ello exento de un calor humano y amor hacia sus hijos que dejó atrás en manos del padre. Raymond Massey, caracterizando a un padre, veía en su hijo Cal el reflejo de la madre, la mujer que abandonó el hogar, que le trajo la deshonra, dándola por muerta y así hizo creer a sus hijos por que, para si mismo, deseaba creer que ello era realmente cierto.

La mejor parte de la película, bajo mi punto de vista, surge con la explosión de emociones que se desata cuando el padre rechaza de plano el dinero ofrecido por su hijo Cal; y el hijo emerge como un volcán en erupción, explotando toda la amargura, los celos, la envidia por el hermano, el odio que se concentra y estalla en su interior, lo que lo empuja a llevar a su hermano con violencia a que conozca a su madre, que sepa que su padre los ha engañado con descaro. Aquí yace para mi el punto, el nervio del film, la influencia del Actor’s Studio, el aprendizaje del método y del cual James Dean hace gala memorable en la cinta. Indudablemente una obra maestra, uno de esos clásicos dignos de reposar en la videoteca personal de todo aquel que se considere y se precie de ser un verdadero amante del buen cine. Una pieza, una joya, una obra de arte recurrente cuando deseamos volver a ver a un admirable James Dean que abandonó este mundo muy joven, en la frescura de su vida, habiéndonos podido brindar, quizá, muchas más interpretaciones como la de Cal Trask en “Al Este del Edén”; como Jim Stark en “Rebelde sin Causa”, o Jett Rink en “Gigante”… ésta última otra obra maestra del Séptimo Arte..

 

" Mi agradecimiento eterno,mi querido amigo Juan, por brindarme el gran honor de expresar un referente sobre esta bellísima gema del cine, a la vez que recordar a su protagonista que, de la mano de un genio como Elia Kazan hicieron del mundo cinematográfico una delicia, una maravilla, un oasis, un rincón donde apartarnos para reafirmarnos a nosotros mismos, que los actores, actrices y directores están hechos para envolvernos en esa magia, ese ensueño, en esa alfombra que nos hace volar – cual historia sacada de las mil y una noches - hacia una realidad distinta y real, con matices propios de los seres humanos. Y me atrevería a decir, con todo el corazón, que esa es también la misión de CINEPARAÍSO… nuestro CINEPARAÍSO!...

Gracias miles Juan por hacer de nuestro mundo un paraíso, un lugar mejor para vivir!"

 

 

 

 

 

Con "Al este del edén" no sólo nace el mayor y más longevo icono que ha dado el cine sino que, además, ese icono, se nos revelaría como uno de los mejores actores: James Dean. Todo el marketing montado en torno a su figura ha quedado en un segundo plano, su calidad, talento y la angustia que trasmite el actor, es parte ya de la Historia del Cine.


"Al este del edén" se desarrolla en dos localidades de la California de 1917, cuenta la historia de dos hermanos que se disputan el amor de su padre y el de la novia de uno de ellos, con el estallido de la segunda guerra mundial como telón de fondo. Elia Kazan, en plenitud de su carrera, dirige con mano firme esta obra maestra en la que destaca, por encima de todo, la dirección de actores. Saca lo mejor de todos y James Dean nos ofrece un manual interpretativo del Actor's Studio, con con gotas de un talento extraordinario. Nunca he visto a nadie, salvo Marlon Brando, actuar como James Dean. Es prodigioso cómo camina, cómo mira, cómo gesticula. La cámara se enamoraba con él. Hay dos escenas; Cal, en la comisaría, mirando de reojo una foto de sus padres, termina abanicándose con ella y Cal yendo a recoger su dinero, ante la respuesta de su amigo de que tiene que volver mañana, Cal contesta: "muy bien, dormiré aquí" y, se tumba en el banco de la entrada... Estas secuencias nunca lograré entender cómo se pueden interpretar con esa naturalidad teniendo una cámara delante. El resto de actores también están soberbios: Jo Van Fleet, Julie Harris, Raymond Massey, Burt Ives. Cuantas más veces veo esta obra maestra de Kazan, más pienso que James Dean ha sido junto a Brando, uno de los mejores actores de una época gloriosa del cine.

 

En una entrevista que le hicieron a Elizabeth Taylor, confeso un secreto que ha salido a la luz después de la muerte de la inolvidable actriz. Dijo:

-"Amaba a Jimmy. Os voy a decir una cosa, pero es ‘off the record’ hasta que muera, ¿Estáis de acuerdo? Cuando Jimmy tenía 11 años y su madre murió, empezó a sufrir abusos sexuales por parte del pastor de su iglesia. Creo que aquello le atormentó el resto de su vida. En realidad, sé que fue así, porque hablamos mucho sobre ello. Durante el rodaje de ‘Gigante’ pasábamos noches en vela hablando y hablando, y esa tragedia fue una de las cosas que me confesó"-.

 


Durante uno de los descansos de Gigante, James Dean grabó una especie de anuncio junto con el actor Gig Young. El objeto del anuncio, era advertir a los jóvenes sobre los peligros de una conducción temeraria. “Antes solía viajar a toda velocidad y corría riesgos innecesarios en la carretera. Luego empecé a participar en competiciones...Ahora conduzco con mucha prudencia. La gente dice que las carreras de coches son más peligrosas que la carretera. Bueno, ya es hora de que me vaya”, decía James. “Espera un momento Jimmy –dijo Young- ¿Quieres darle algún consejo a los jóvenes conductores?”. Y el actor dijo finalmente: “Sed prudentes al conducir. Puede que la próxima vida que salvéis sea la mía”. Este hubiera sido un típico anuncio más de ídolo juvenil dando buenos consejos y que actualmente estamos hartos de ver, hubiera pasado desapercibido si al poco tiempo no hubiera pasado lo que pasó. Poco antes del accidente a James Dean la habían puesto una multa por exceso de velocidad, iba a 180 kilómetros por hora en su flamante y plateado porche, que era capaz de coger los 240. Y eso que solo le gustaba correr nada mas que en los circuitos. Ocurrió exactamente igual que otra figura del cine, llamado Murnau, el acompañante que iba con el actor cuando tuvieron el accidente, salió milagrosamente ileso y Dean se rompió el cuello: murió instantáneamente. Luego, los brutales y cínicos comentarios de siempre, que no se quedan a gusto si no inventan un halo de misterio en la muerte de cada famoso, se dijo que Dean no había muerto, sino que su rostro había quedado tan desfigurado que renunció a volver al cine y por supuesto llevaría una vida alejada y anónima.


Aquel 30 de septiembre de 1955 Dean iba con el “pequeño bastardo”, que era el nombre que le había dado a su porche. Tenía la intención de participar en una carrera de autos que se celebraba en Salinas, llevaba el dorsal número 130 en el capó, y también colgaba por ahí la medalla de una virgen que le había regalado la mujer que supuestamente más quiso en su vida después de su madre, la actriz Pier Angeli. Ahora bien, lo que ocurrió en aquel famoso cruce no se sabe con seguridad, desde luego, como he dicho, iba a gran velocidad, e incluso se ha rumoreado que estaba borracho, cosa improbable. El caso es que en la intersección de autopista 466 con la 41 un Plymouth blanco chocó contra el bólido de James por el lado del conductor. El atestado indica que podía haberse salvado si no hubiera salido despedido del coche, pero todo esto es especulación. Desde luego el bólido quedó hecho polvo, y fue un verdadero milagro que el acompañante saliera ileso. Tras el accidente y debido a las cotas de morbo que alcanzó la muerte del actor, una agencia publicitaria se quedó con los restos del vehículo por 2500 dólares, para exhibir la dramática chatarra en un escaparate de la calle Ventura. Quien pagara 35 dólares podía sentarse en el asiento del conductor, donde el actor había perdido la vida, y poner las manos sobre el volante, en el que según se decía, aún había restos de sangre. Es muy triste, pero solamente el primer día de exhibición, nada mas y nada menos que 3000 visitantes probaron la experiencia.
 

James Dean solía decir a menudo que una de las razones por las que iba a ser famoso es porque tenía a Brando en una mano  y a Montgomery Clift en la otra y en medio estaba el, James Dean. Supongo que se creía la pieza que faltaba en esa generación de actores de los años cincuenta. Pero la realidad es que fue rápidamente sustituido en cuanto se hacia mayor Paúl Newman, cuyos primeros papeles fueron los que iban a estar destinados a Dean. La verdad es que tuvo que ser una combinación de voluntad, unido a la suerte de ser aceptado por ese criterio tan voluble que es el público, lo que liberó a Newman de no ser aplastado profesional y personalmente por el brutal mito de James Dean. A parte de recibir la herencia envenenada de los papeles que iban a ser para el actor muerto, ya desde antes de morir, James Dean, sin él proponiéndoselo condicionó la vida profesional de Newman. En todo caso, tanto Brando, Clift, James y Newman han dado una enorme categoría del cine de una época, y al que aún volvemos, impregnándonos de su arte indiscutible.

Cuando Elia Kazan se desplazó a Nueva York para encontrar quien interpretaría al personaje de Carl Trask, tras el rechazo de Marlon Brando, tenía en mente que fuera una joven promesa. El casting para el papel, era uno de los más concurridos en aquellos momentos, todos los actores que allí se presentaron y habían leído el libro sabían que ese tipo de películas son las que consagran a una actor de golpe. Paúl Newman y James Dean hicieron la prueba juntos. El primero con la profesionalidad que le ha caracterizado toda su carrera se presentó con camisa y corbata y sólo se permitió un detalle de chulería poniéndose un cigarrillo detrás de la oreja. Dean llegó con una chaqueta deportiva, y para disimular que no veía tres un burro se metió las gafas en uno de los bolsillos. A los actores se les dijo que no tenían que hablar, que solamente se trataba de ver cómo se comportaban ante la cámara. Pero no era cierto, Kazan se guardaba un as detrás de la manga. Sentado en las butacas empezó a provocar a ambos actores: “¡Eh, vosotros, maricas, mirad hacia aquí!”. Newman no se cabreó, es más empezó a tomárselo a cachondeo y de broma se metía con Dean “No quiero mirar a ese, es un amargado” dijo cuando le indicaron que mirara a su compañero. Estaba suelto y se ganó la confianza de Kazan, que le preguntó: “Paul ¿Crees que James le gustará a las adolescentes?”, a lo que el actor contestó de broma: “No lo se, usualmente no salgo con chicos, pero creo que si”. Dean estaba callado, la complicidad había surgido entre Kazan y Newman y este le estaba quitando el papel. Cuando parecía que la suerte estaba echada, el director le pregunto a James “¿Crees que le gustaras a las chicas?”. El futuro protagonista de Al Este del Edén se sacó una navaja del bolsillo y dijo: “Seguro”. Probablemente Newman tenía mucho mejor currículum, iba a hacer mejor el papel, pero en aquel momento perdió. Cuando le preguntaron a Kazan porque había elegido a James Dean en vez de a Paúl Newman, respondió que éste le había dado la sensación de que era capaz de hacer cualquier cosa incontrolable, algo que no vio en Newman.

 

Esta película plantea un conflicto muy interesante y que no se ha tratado demasiado en el cine, el del amor-odio entre padres e hijos, desde la perspectiva del hijo. Aquí Cal, un joven con buenas intenciones que suele tomar decisiones poco acertadas, sufre un disimulado desprecio del padre. Lo que me encanta de "Al este del edén" es que los personajes están muy bien construidos y magníficamente interpretados, sobre todo el de James Dean, y que las relaciones entre ellos son retratadas con toda su complejidad y riqueza de matices. El protagonista es un chico lleno de ingenuidad, rencor y con una gran necesidad de ser querido. El padre no el entiende, pero tampoco es el típico padre incomprensivo y sin piedad. Destacaría el momento en que Cal se derrumba sobre su padre después de que este rechace su dinero. Me parece una secuencia genial por la emotividad que contiene, sin llegar al sentimentalismo o la cursilería. También cabe destacar la escena en la que él y Abra hablan bajo el sauce, ya que al estar prácticamente ocultos tras sus ramas mantiene al espectador tenso e imaginándose de todo. Fué la primera película de la efímera pero lustrosa carrera de James Dean, uno de los grandes mitos de la meca del cine. Antes de sus otras dos interpretaciones; “Rebelde sin Causa” y “Gigante”, también muy encumbradas tanto por la crítica como por el público, y que le valió una nominación a los premios Oscar, el de Indiana debutó en este relato que trata el tema sobre los conflictos fraternales y generacionales, el acatamiento del final de una etapa de la vida para dar paso a una edad más madura y del inconformismo social que siente la juventud. Cal, es hijo de un cónyuge maniqueísta. Por un lado, el padre es ultraconservador, que tiene como pilares básicos la unión familiar y la religión... la secuencia de la recitación de los salmos lo demuestra, y la madre ostenta las características que le definen: persona liberal, más vitalista, extrovertida y visceral.

La historia transcurre en un pueblo del interior de Estados Unidos y sus alrededores, antes de la entrada de este país en la Primera Gran Guerra. Dean interpreta impecablemente la controversia de un hijo que quiere sentirse muy querido en su entorno familiar, que incluso demuestra poseer más cualidades que su padre en los asuntos de negocios del trabajo del campo, y la insatisfacción con la que responde éste ante las acciones de su hijo. Geniales y famosísimas son las escenas de los bloques de hielo, y del columpio. Genial comienzo de uno de los actores que simbolizó una nueva oleada de grandes talentos y que hoy día aún se debate sobre la trascendencia que podría haber ocasionado en el mundo del cine, si su carrera como actor no hubiera durado solamente un año y medio.
 

Hace poco me comentaron sobre una época muy oscura que afectó de forma grave al mundo de la industria cinematográfica, el maccarthysmo, en el que jugó un papel muy importante el director Elia Kazan, cuyas películas no fue otra cosa que la justificación del propio director por haber sido un chivato y haber dado nombres de compañeros de profesión simpatizantes del partido comunista ante el Comité de las Actividades Antiamericanas... Que su siguiente trabajo fuese la adaptación de una conocida novela de John Steinbeck tiene parte de coherencia, reflejando muy bien el estado de ánimo de Kazan.
La obra de Steinbeck, que para el propio autor era la mejor que había escrito, narra la historia de dos familias durante una época comprendida entre la Guerra de Secesión y la Primera Guerra Mundial. Kazan opinaba que filmable solo era el tercio final de la obra, y con bastantes licencias. Se centró en un personaje llamado Cal, y la relación de este con su padre, todo rectitud, y su hermano, todo bondad. Cal sería interpretado por James Dean en su primer papel importante para el cine, a pesar de que el director quería a Marlon Brando, con el que ya había trabajado en tres ocasiones, y Montgomery Clift, pero ambos eran demasiado mayores para los personajes. Dean logró hacerse con el papel, y también logró la inmortalidad, aunque para eso tendría que fallecer a la edad de 23 años en un accidente de coche una semana después del estreno de ‘Al este del edén’, después de haber protagonizado ‘Rebelde sin causa’ y ‘Gigante’. El film va directo al grano desde el inicio, en el que vemos a un Cal intentando conocer algo de su pasado y a su madre, a la que daba por muerta. El carácter introvertido y la rebeldía, y su comportamiento un tanto extraño, del muchacho quedan patentes en ese comienzo. Indudablemente todo el peso recae sobre James Dean, recién salido del Actor´s Studio, Escuela de interpretación idolatrada por Kazan pues él fue uno de sus creadores. Precisamente Dean había hechos pruebas de cámara para el film al lado de Paúl Newman, que se presentó para el papel del hermano de Cal, que finalmente recayó en Richard Dávalos. El mito de Caín y Abel insertado de forma nada disimulada, y acentuado por Kazan con su vigorosa puesta en escena, y con el fuerte contraste que existe entre las dos composiciones que recrean Dean y Dávalos.

 


Tanto Kazan como Steinbeck pensaron que James Dean no era un buen actor, pero su aspecto desaliñado y su actitud desenfadada le hicieron considerar que era el Cal perfecto. El trabajo del joven intérprete está continuamente al borde de la exageración y el histrionismo, pero hay que reconocer que eso hace que Dean quede perfecto en un personaje al que se ama a ratos y en otros se le odia. Y si con su hermano se establece la eterna lucha entre el bien y el mal, en la relación de Cal con su padre, como era costumbre en él, se establece el típico conflicto generacional. Cal reclama desesperadamente el amor de un padre que siempre le ha ignorado o menospreciado. La tensión entre ambos personajes es uno de los puntos más logrados del film, y Kazan lo plasma de forma inteligente. Por un lado todas las conversaciones entre Massey y Dean están planificadas de forma muy concreta. El cinemascope es utilizado para resaltar el estado anímico de ambos personajes. Atención a dos escenas, la de la conversación sobre la madre de Cal en una mesa, en la que el plano-contraplano es una tensión constante; o aquella en la que el recto padre rechaza el dinero que su hijo le regala por su cumpleaños y ganó previamente. Según el guión, Dean tenía que darse media vuelta y marcharse, pero en un momento de inspiración logró con la improvisación uno de los instantes más poderosos de la cinta. Se puede notar incluso como pilla desprevenido a Massey quien reacciona a tiempo, gracias a que está casi de espaldas a la cámara y como resultado queda uno de los puntos de inflexión de la historia. Por otro lado Massey y Dean se llevaron mal durante el rodaje. Massey era todo educación y buenos modales mientras Dean todo lo contrario. El veterano actor se quejaba al director pidiéndole que metiera en cintura a su joven estrella, algo que Kazan jamás hizo para que la tensión de los actores latiese aún con más fuerza en los personajes. Si una palabra define a una película como ‘Al este del edén’ esa es sin duda intensidad. En todos y cada uno de sus fotogramas se respiran los desbordantes sentimientos que parecen abocar a Cal a un infierno particular. La energía del Actor´s Studio, repartida entre Dean, Dávalos y una Julie Harris, que no convencía a muchos debido a su edad, resplandece al lado del buen hacer de Massey, mucho más controlado, o de secundarios de lujo como Burl Ives, en el papel de sheriff o Jo Van Fleet, que debutaba en el cine con el personaje de la madre de Cal, de pocos minutos en pantalla y por el que ganó el Oscar a la mejor actriz secundaria. Kazan los encierra con su cámara y poco a poco va ensombreciendo sus vidas, (magnífico el instante en el que Cal decide desvelar a su hermano el paradero de su madre, con Dean en penumbra ), hasta el clímax final en el que el perdón y la culpa se dan la mano.

 

 

 

 

Recuerdo las frases que Brando me dijo en Paris y Londres sobre sus amigos de Hollywood y sobre todo de los mas íntimos, entre ellas he escogido una que se refería a sus sentimientos por JAMES DEAN, creo que encierra mucho sobre la amistad entre él y Dean. Me dijo:

 

"Aún siento mis piernas flaquear cuando llegué al punto donde James tuvo el accidente. Todo estaba revuelto, los periodistas, cámaras... todavía siento el enorme silencio que reinaba alrededor de aquel montón de chatarra humeante. Me llamaron aquel 30 de Septiembre, pero no consigo recordar quién, lo hicieron por teléfono al plató donde estaba trabajando en "ELLOS Y ELLAS", para darme la noticia. No me gusta hablar de esto, pero lo único que quiero decir es que estuve muy poco tiempo en Paso Robles, solo el imprescindible para confesar en silencio a Deán la ternura que siempre sentí por él, siempre supe que me amó y tal vez no supe darle lo que necesitaba, solo pude ser su amigo y nada mas. Deán me dejó un enorme vacío y cuando salí de allí, mis pasos me llevaron a un bar solitario de la misma carretera de Paso Robles, era un motel, no lo sé con claridad, pero allí pasé la noche, embriagado de alcohol y llorando la muerte de uno de los hombres mas solitarios que he conocido".

 

AL ESTE DEL EDÉN, es una película intensamente emotiva, que muestra a dos polos opuestos: la maldad y la bondad. Pero sin ser en ningún momento una visión maniquea de la humanidad, la cinta atraviesa muchos temas con gran profundidad narrativa, tales como las relaciones entre hermanos, entre padre e hijos y entre un hombre y una mujer. Una película muy completa que no debería dejar ajeno a nadie en su propuesta: analizar la dualidad del ser humano, el por qué uno actúa mal o bien. Realmente un tema que me atrapa siempre y las alternativas del film son emocionantes de principio a fin. No hay respiro, las circunstancias de la cinta nos hacen pensar la disyuntiva de plantear si el ser humano nace malo o bueno en una especie de predestinación genética, o si es libre de poder elegir cómo ser y obrar en su vida influenciado por su entorno familiar y educativo. Claro que todo esto hay que leerlo muy entre líneas en la trama de la película, la cual sigue la vida de un padre (al que su mujer le ha abandonado) y dos hijos varones. Uno será el predilecto por satisfacer las necesidades de su progenitor y el otro, el típico rebelde que sólo trae disgustos. En medio de todo ello tenemos la presencia de una joven que no sabrá en qué brazos refugiarse al estar indecisa ante las disímiles características de los mismos. De allí sacamos muchos conceptos más que interesantes, por ejemplo el tema de las apariencias, el de prejuzgar a alguien por lo que parece ser. También hay mucha intensidad en la disputa de los hijos por conquistar el corazón de su padre, quien se precia de bondadoso pero no sabe cómo dar amor a sus hijos. Desde las actuaciones, decir que es la primera de las dos películas interpretadas por James Dean, la otra es "Rebelde sin causa", quien lamentablemente encontraría en septiembre de ese mismo año la muerte en un accidente de auto, después de su mejor trabajo: GIGANTE. Si bien hay muchos bríos en la composición del personaje de Cal.... No obstante es quien tiene mayor presencia histriónica en el filme, secundado por Julie Harris, quien injustamente no fue nominada a los Oscars por su impecable trabajo. En definitiva, una cinta que nos expone en forma cruda las relaciones familiares y amorosas, muy completa desde la transmisión de sentimientos y mensajes profundos para ser tenidos bien en cuenta. 
 

La historia bíblica de Caín y Abel narra la historia de dos hermanos que competían por el cariño de su padre. Abel era el chico bueno, el preferido del padre, mientras que Caín era el malo y a los ojos de su padre rara vez estaba bien lo que él hacía.
Elia Kazan ideó llevar al cine dicha leyenda bíblica, adaptando la novela de John Steinbeck para el guión. Se centra en una familia: un granjero californiano, hombre recto y con hondos principios morales, que tiene dos hijos: Aaron, el mayor, que siempre ha sido sumiso y complaciente, y Caleb, el menor, rebelde y con una mentalidad muy distinta a la de su padre. 
Un gran drama sobre conflictos familiares en el que las frustraciones, las envidias, el amor no confesado o el deseo de sentirse amado provocan fuertes tumultos emocionales. Cal vive atormentado por la idea de ser el menos amado y desea por encima de todo recibir el cariño y la aprobación de su padre. También se plantea que a menudo se juzga erróneamente a las personas y se les ponen etiquetas que las condenan a creerse a sí mismos de una forma, cuando en realidad no son así y lo único que buscan es la aceptación de los seres que aman, los cuales con frecuencia se ciegan. Siempre hay grados en la maldad y en la bondad, y en todas las personas hay luces y sombras. Aquí presenciamos todo un despliegue de luces y sombras, momentos de esperanza y momentos sombríos. Sin duda alguna, junto con GIGANTE, los mejores papeles de la breve carrera de James Dean, y que supieron sacar del joven actor todo su potencial interpretativo. AL ESTE DEL EDÉN, es un drama de los grandes, de los que se merece un puesto destacado en la Historia del Cine.

Las obras de John Steinbeck han sido fuente inagotable de guiones en el cine, de algunas han surgido películas magistrales como Náufragos o Las Uvas de la Ira. En resumen, la película AL ESTE DEL EDÉN sirve para contemplar los múltiples registros de Dean, ver algunas escenas míticas del cine de Hollywood y corroborar que, Kazan tiene un dominio técnico impresionante, sirva como ejemplo la genial escena de la charla entre padre e hijo mientras este último se balancea en un columpio. Se trata de un film de culto, dirigido nada mas y nada menos que por Elia Kazan, el padre de: Un tranvía Llamado Deseo y La Ley del Silencio. El maestro consigue con este film una de sus obras más recordadas, un emocionante drama genialmente escrito e interpretado por unos actores fantásticos; un James Dean hipnótico, también me gustó mucho el personaje de Abra la novia de Aron. Una joven poco agraciada pero encantadora que se gana el cariño del espectador con una emotiva interpretación a cargo de Julie Harris. Los primeros minutos recuerdo que no me engancharon, pero a partir del momento en que Cal acude donde vive su madre para pedirle ayuda, la historia me hipnotizó. El final es digno de recordar, intuyes que va a pasar algo verdaderamente dramático cuando todos ponen las cartas sobre la mesa... Es una fábula sobre el bien y el mal, sobre como es tratado en la sociedad y en como afecta en ella. El mal no es un hecho, sino lo que comporta un acto, igual que el bien. La película cumple en la mayoría de los aspectos, ya que es justificable por el mensaje que transmite Kazan. En AL ESTE DEL EDÉN, James Dean demostró el talento que marcó su futura fama. Me sorprendió encontrarme a Timothy Carey, aunque no desarrolle un papel principal, ya que desde que lo vi en películas de Kubrick como "Senderos de gloria" o "Atraco perfecto" se ha convertido en un actor a recordar. Elia Kazan nos enseñó con esta obra que todo el mundo puede elegir sus actos, nadie es malo o bueno desde que nace, todo depende de las futuras acciones que uno cometa. Desde los primeros cinco minutos se hacen claras referencias a la historia bíblica de Caín y Abel, a pesar de estar implícito se declara una comparación entre los dos hermanos y los hermanos bíblicos. Cine clásico, clásico de verdad, el que marca, el que a mi me enamora y el que aún no se le ha valorado como merece. Cine grande, intenso, con buenas tablas, creativo, artístico, sentimental y desgarrador. ¿Cómo hemos podido degenerar tanto?....¿Que pueden enseñarnos los films de ahora?, si es que tienen algo que enseñar.
 

Elia Kazan, consciente de la historia, se arriesga a deformar los encuadres, retorcer las composiciones, maltratar a sus actores y no se detiene ahí. Algunas escenas son de un vicio que asustan; la última secuencia de Aron, por ejemplo, pone los pelos de punta, sus gestos y hasta sus palabras, en apariencia inocentes, las carga el Diablo. Y de James Dean sólo se puede decir que este niño-hombre se come el guión y hace añicos lo establecido para crear vida dentro de la pantalla. El «te odio» que lanza en un momento dado estremece, pero su presencia llega a ser inquietante oculto debajo de ese árbol metafórico, donde parece comer del fruto del Bien y del Mal. Esa escena es sobrenatural. En todos los sentidos. Lo que encuentro más llamativo de toda la historia es esa inversión de roles, en la que es Dios quien pide perdón al pecador, y el pecador le perdona por no haberle amado en su heredada imperfección. El juicio divino, sus exigencias y su extrema, implacable bondad, desamparan al Hombre, le dejan inseguro y a la deriva, en perpetua búsqueda del bien más importante: el amor. Mi duda es saber si esa sensación de desamor es más ficticia que real, pero eso es otro debate, como tantas otras cosas de «Al Este del Edén». Por ejemplo, la verdadera naturaleza de Aron, punto realmente interesante. Hermosa y trágica película que hace alarde de buen Cine. 
 

¡Cuántos muchachos llevan hoy día una vida de amargura por la natural razón de haber sido insumisos con sus padres! Esto les ha merecido repudio, menosprecio y hasta un callado odio. ¡Y hay tantas razones para ser insumisos! El deseo ferviente de hacer realidad un sueño o un ideal; la natural adaptación al hoy y no al ayer de sus padres; la irracional pretensión de los progenitores de que sus hijos piensen como ellos, sientan como ellos, y hasta que actúen como a ellos... Y cada hijo tiene pleno derecho a ser él, único y auténtico. Nuestro papel como padres es ser guías y dar buen ejemplo, ¡pero no ser alfareros! porque los hijos son seres multisensibles...no trozos de fría arcilla. !Cuántos padres buenos, dignos, trabajadores y cumplidores con las necesidades económicas del hogar… ¡pero malos padres! porque son incapaces de ver y aceptar la diferencia; porque solo aman abiertamente al hijo que sigue su camino, al sumiso y al “recto”, al que jamás se sale de sus sesgados puntos de vista..¿y quién asegura que son estos los mejores puntos de vista y los que asegurarán un mejor futuro?. Un hijo sumiso no es un chico feliz, es un ser humano doblegado. A uno de estos muchachos le oí decir una vez:

 “A nadie le interesa lo que pienso yo o lo que quisiera hacer, y me enferma tener que estar siempre tan correcto”.
 

El film de Elia Kazan tiene una magnífica puesta en escena; excelentes posiciones de cámara apuntando siempre a particulares rasgos psicológicos; e inolvidables movimientos de James Dean, quien crea un papel perfectamente conectado con la que fuera su particular idiosincrasia y temperamento; valiosísima presencia de Jo Van Fleet, como la madre que defiende su libertad por encima de cualquier prejuicio; muy bien el polifacético Raymond Massey, como padre que ignora que, la rectitud asumida sin resquicio alguno, es el perfecto camino hacia la tiranía. Y la siempre sensitiva Julie Harris, perfecta como la chica que se debate entre el amor por el hombre “correcto”, o el amor por el chico rebelde y emprendedor que lleva metido en su corazón. Posee la película una extraña descripción de la sociedad vista desde la juventud, el odio, el comportamiento de un caso imposible, la conducta errática y la malicia, no hace caso ni escucha, un esfuerzo por entender la falta de disciplina y la soledad desde la causa del trauma materno, viajes hacia el este que generan misterio y que juegan según el personaje con el contraste de la maldad y la bondad, "Al este del edén" cuestiona la existencia de cada uno en la búsqueda del vacío, busca lo bueno en cada uno pero consigue lo malo en ese intento de respirar, de encontrar la paz. Un drama personal que cuestiona los métodos y los valores de la vida al comparar un padre con aspiraciones de progreso y humanidad frente a una madre explotadora y sumergida en sí misma, en lo bella que era antes frente al padre que desea hacer algo grande antes de morir... en medio dos hijos con sus genes, mientras pasa la vida los asuntos se transforman en satisfacciones o decepciones, es una película que sabe buscar ese perdón que todos necesitamos. Con el trasfondo de la guerra se escribe esta fábula sobre el empeño en los negocios y las maneras de hacer capital, lechugas y judías son el fluir de la vida, una historia simple pero que abarca todo, desde la familia hasta la sociedad y el mundo capitalista. Estas formas de vivir y de hacer justicia, celebración y fracaso se unen para hacer chocar las intenciones con el tormento, Kazan traza una historia de auténtica moral, limpia y honrada como los ideales del padre, coloca a la decencia en su puesto ante la rebeldía, convoca al mal para buscar culpables y conmociona en su narrativa. El maestro Elia Kazan convirtió en mito a James Dean con este film hecho a su medida. Kazan traspasa a la pantalla la popular novela del afamado escritor californiano y lo hace con un dramatismo que impacta todavía.
 

El guionista Paúl Osborn adaptó libremente la obra de Steinbeck y la acción la trasladó al Valle de Salinas donde el escritor creció, anuló subtramas de la novela para centrar la historia en unas relaciones familiares, el guión solo recoge el último tercio del libro y solo dan pequeñas pinceladas de crítica a la guerra, cuando en el libro existen muchas, ejemplo es la gran frase que dice Cal:

-"Las guerras están hechas para los hombres de negocios "-.

Este tema solo se roza, así como cuando arremete contra el capitalismo desde la vertiente cristiana, por el afán de hacer dinero sin pensar en los daños colaterales que puedan causar. La película pone el acento en su marcado simbolismo bíblico, un drama familiar de enfrentamientos paterno-filiales donde reluce el egoísmo, el egocentrismo, la envidia, las frustraciones personales, las ganas de ser amado, la ira, el odio, la soledad, la maldad, la bondad, lo ambiguo de estos términos, el perdón, la redención, las ganas de libertad personal, el radicalismo religioso, para ello toma una familia con nombres bíblicos. El ejemplo de esta intensidad radical mencionada es un James Dean histriónico, Kazan le da pábulo para que sobreactúe muy al estilo del Actors Studio, y un claro ejemplo es cuando el padre rechaza el dinero de Cal, este se pone a llorar, la cámara de Elia estaba enamorada de él, James era un potro desbocado que se gustaba demasiado a sí mismo y lo mezclaba con el método de una forma única e irrepetible. Todo él se desparrama por la pantalla con ataques corporales, un derroche de tics que en muchas ocasiones me recuerdan al gran Marlon Brando. De hecho Kazan pensó primero en Brando, pero por la edad desistió, y así nació el mito, con solo 24 años, pasó a ser un icono para los jóvenes, solo había aparecido en un film sin acreditar, y solo unos años después con su muerte, su leyenda sigue viva. James Dean solo vio esta película de las tres que protagonizó.

Se cuenta que cuando Steinbeck conoció a James Dean en persona comentó:

-"Jesucristo, es Cal "-

 

 

AL ESTE DEL EDÉN, tiene una puesta en escena de un exacerbado expresionismo, siendo un protagonista más la opresiva fotografía en Cinemascope, filmado planos oblicuos, punto de vistas desfigurados, primeros abrasivos planos, sabiendo resaltar la belleza de los paisajes rurales californianos, y con un sentido alegórico casi mágico reflejado en la mejor escena del film, cuando Cal tras discutir con su padre sale al jardín y se oculta tras un árbol, una especie de sauce llorón, solo se le ven los pies, Abra corre a consolarlo, aparece Aron que de espaldas a cámara arremete contra Cal para que no toque a su novia Abra,  se aleja... Aron le recrimina a Cal que es malo por naturaleza, entonces Cal sale despacio de entre las ramas del árbol (Metáfora del árbol del bien y de mal.... !! El manzano del Edén !!, y con tono cínico propone a Aron que lo acompañe a un lugar, Cal está entre sombras, mientras Aron está a la luz, símbolo de sus personalidades. Secuencia grandiosa y si a esto se suma la espléndida música de Leonard Rosenman, que remarca la profundidad dramática del relato, nos deja helados la maestría de un Kazan en uno de sus mejores momentos. Hay momentos esplendidos como la que acabo de comentar del jardín, o su misterioso comienzo con Cal siguiendo a hurtadillas a una mujer con velo, vemos que dos mujeres la miran y murmuran, llega a una casa, mira por la ventana y ve al muchacho debajo de un árbol, así empieza el simbolismo religioso del árbol del pecado, sabe que la han seguido, pide a un tipo que hay en la casa que salga a averiguar quién es, el tipo lo acosa y él pide hablar con la mujer, a todo esto una enorme mujer negra sentada en el rellano de una casa se ríe de lo que ve, la perseguida observa entre la cortina la escena, al final Cal le dice al tipo que le diga a la mujer que la odia y se va, se sube a un tren de mercancías en marcha, poderoso arranque que te deja intrigado. Con esta ambientación brillante y grandes momentos se alterna con otros... situaciones imprecisas que transmite un James Dean incontrolable y desatado. Todo nos hace reflexionar sobre lo ambiguo del Bien y del mal, sobre sus raíces complejas, y de cómo amar a veces es aceptar que no es como uno querría. 

Evidentemente un trabajo tan complejo como el que realiza Elia Kazan tiene muchas más lecturas, subtramas y aspectos no comentados. De todos ellos me parece francamente interesante el triángulo entre los dos hermanos y Abra. Claro que para palabras, prácticamente todos los diálogos son de una importancia mayúscula para entender qué es lo que está sucediendo en realidad delante de nuestro ojos. Por si fuera poco lo dicho, "Al este del edén" puede presumir de hasta virtuosismo artístico con esos planos y enfoques distorsionados levemente expresionistas o con secuencias tan potentes visualmente. En fin, todo un clásico de visionado obligado, y no sólo por la presencia del inimitable James Dean. Al Este del Edén es una película mítica en muchos aspectos, una leyenda que alcanzó el estatus de clásico indiscutible. Y esto se debe a que reúne a una pareja de rebeldes redomados como son Elia Kazan y James Dean. Es un film intenso, poético y, por momentos, turbador e incluso diabólico. Al Este del Edén es historia en el Cine y una película electrizante.

 

 

Para finalizar quiero recordar a mi amigo Brando, él tendia su mano para ayudar a las personas que amaba y ante esta verdad que yo viví hace muchos años, deseo terminar con sus palabras:

 

"El temperamento de Deán era muy difícil de llevar, y convivir con él me trajo muchos problemas a nivel del servicio que tenia contratado con las personas que en casa trabajaban. Deán no era un hombre ordenado, al contrario que yo. Tenia todo tirado por el suelo, los guiones que le habían ofrecido en muchas ocasiones no recordaba el sitio donde los había puesto y así casi todo, su ropa era un cúmulo de caminos de busca infructuosa, colgaba las camisas en el baño y los calcetines también, yo le decía que tuviera mas cuidado con sus cosas, pero me sonreía con aquella angelical mueca suya, y mi mundo se desmoronaba. Le quería, era un hombre que pedía a gritos ser cuidado, atendido, mimado, en este aspecto se podía haber hecho un estudio de Marilyn, Monty y él, y no se de los tres cual necesitaba mas ternura...eran infinitamente especiales. Monty a su manera, con sus misterios, y sus broncas con Lamas, su amante, Marilyn intentando luchar contra el tiempo y queriendo ser primera dama de EEUU a toda costa, se la veía cada vez mas desvalida, y sobre todo cruelmente utilizada. Deán organizaba sin mi permiso fiestas a las que yo no tenia ni la mas mínima información, les obligaba a recitar textos clásicos, a vestirse, disfrazarse, y siempre siendo el eje central. Una noche, su amigo Roddy McDowall le presentó a Dirk Bogarde, ambos eran homosexuales confesos y Deán se sentía muy a gusto con ellos, conversando, bebiendo y haciendo planes de futuro. Recuerdo que cuando llegué, ya muy tarde a mi casa, me los encontré a los tres totalmente borrachos, desnudos. Yo no soy ningún pastor de la iglesia en cuestiones de sexo, pero aquello no me gustó, me pareció algo fuera de lugar y al marcharse Roddy y Dirk, Dean y yo tuvimos una bronca bastante fuerte. Aquello fué el detonante de que James Deán comenzase a buscar una casa, y aunque me cueste confesarlo, el principio de un cierto distanciamiento, aunque me llamaba por teléfono con frecuencia. No podía prescindir de mí, me confesó su amor y lloró muchas noches....También me contaba sus numerosas aventuras, Dean era un desorden ordenado, donde cabalgabas demasiados caballos blancos en su cerebro."