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EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES

 

 

 

 

 

 

 

Siento una especial admiración y devoción sobre este film, al igual que por Lo que el viento se llevó y El padrino, si me dicen que elija uno en particular no sabría...

Ahora quiero centrarme en esta obra maestra de la historia del cine y que los dioses me ayuden.

 

 

 

 

 

 

Billy Wilder:

 

- “Estaba trabajando con Brackett, y se le ocurrió la idea de hacer una película con Hollywood de trasfondo. Una vez que concebimos el personaje de la estrella del cine mudo, cuya carrera murió con el cine sonoro, empezamos a rodar, hablando de la génesis de la película. El señor Brackett fué co-guionista de Sunset Boulevard, un proyecto en el que participó, por invitación mia, D. M. Marshman Jr., quien escribía críticas de cine para Life. Los tres empezamos a trabajar el 9 de agosto de 1948, y Marshman sugirió la relación entre la estrella y un hombre joven. Ella viviría de sus viejas glorias, encerrada en su mansión de Sunset Boulevard, y él sería un guionista con problemas para conseguir trabajo. En este punto el proyecto se paró, hasta que recordé una pequeña libreta en la que consignaba, cada vez que podía, las ideas que me surgían para incluir en mis películas. Vi lo siguiente: “Una estrella del cine mudo comete un asesinato. Cuando la arrestan, ella ve las cámaras y las luces de los periodistas y piensa que está de nuevo en el mundo del cine-”.

 

 

 

 

 

 

 

El guión volvió a fluir y decidieron darle el nombre de Norma Desmond al personaje femenino, haciendo alusión a Mabel Normand, una estrella del cine mudo que tuvo amoríos con el director de cine Wlliam Desmond Taylor, que fue asesinado en 1922 y en cuyo crimen estuvo implicada la actriz. En cuanto a Joe Gillis, el protagonista de la historia, parece inspirarse en el propio Wilder, quien empezó su carrera como guionista y que como el personaje, dijo haber llevado a los estudios cientos de guiones que fueron rechazados. Gillis se convierte en el narrador de la historia, con la particularidad de que lo hace desde la tumba, pues es asesinado al principio de la película y durante el resto del film nos cuenta, en un gran flashback, cómo llegó a tan infortunado final. Así, Sunset Boulevard introduce una forma de focalización narrativa anómala, pues rompe con el sistema de expectativas del espectador, quien asume, en principio, que la historia debe ser contada por alguien que “vivió para contarla”. Billy Wilder amaba los narradores en voz, pues, como dijo alguna vez, “puedes decir en dos líneas algo que te tomaría veinte minutos dramatizar, exhibir y filmar”. En diciembre de 1948, Wilder y Brackett entregaron un primer borrador del guión de Sunset Boulevard al estudio Paramount, e incluyeron una nota de advertencia en la que exigían completo sigilo, dándole al proyecto el carácter de “alto secreto”. Para ellos el peligro era que la gente de Hollywood se enterara de que estaban planeando una película sobre el mundillo del cine norteamericano, la cual podía convertirse en una crítica, impulsándolos a boicotear el proyecto. También es plausible que quisieran mantener en secreto el hecho de que el narrador está muerto, para que fuera sorpresivo a los espectadores. Para ello, los guionistas siguieron revisando el guión a lo largo del rodaje, y no entregaron la escena final, donde se revela el secreto del narrador, sino cuando ya estaban por terminar la grabación. El pretexto de que todavía estaban trabajando en el final sonó verosímil, dado el método de escritura-rodaje que habían impuesto.

 

 

Es la crítica más mordaz e inteligente del sistema de estudios y el enorme escalón que supuso la llegada del sonoro para algunas estrellas. Supuso la vuelta al cine de la estrella del cine mudo Gloria Swanson, acompañada aquí por el magistral actor y ex-director Eric von Stroheim. Quienes mejor que ellos, que vivieron en primera persona el olvido del público. Es la mejor galería de personajes de la filmografía de Wilder. Película excelente, una estrella caída trata de revivir sus viejas glorias, contada a través de un muerto, las frustraciones de un joven escritor, la obsesión de un director de cine por su máxima estrella que lo convierten en el mayordomo para estar cerca de ella, los personajes están muy bien trabajados, soberbias actuaciones, toques de humor negro y la sensación de destrucción total del mundo de las estrellas a la llegada del sonoro, hacen de esta una gran película, una obra de arte que no se puede olvidar.

 

La avenida que da nombre a la película está estrechamente relacionada con el mundo del cine desde 1911, fecha en que el primer estudio cinematográfico de la ciudad abrió sus puertas en Sunset Boulevard. Los primeros trabajadores cinematográficos vivían modestamente, pero durante la década de 1920 los beneficios y los salarios llegaron a niveles sin precedentes. Con el advenimiento del star system, se construyeron en la zona mansiones enormes y pretenciosas. Las estrellas se convirtieron en objeto de la fascinación del público internacional, y los excesos de sus vidas se airearon en revistas y periódicos. En su juventud, Billy Wilder sintió un profundo interés por la cultura estadounidense, especialmente por la cinematográfica. A finales de la década de 1940 todavía subsistían en Hollywood muchas de las grandes mansiones de la época dorada del cine mudo, y para Wilder, ahora residente en Los Ángeles, formaban parte de su existencia cotidiana. Muchas de estas mansiones estaban todavía habitadas por antiguas estrellas del cine mudo que habían perdido contacto con la industria del cine. Wilder se preguntaba cómo serían sus vidas ahora que "el desfile había pasado ante ellos", y empezó a imaginar la historia de una estrella que había sido olvidada por el públicos según Brackett, ni él ni Wilder tuvieron nunca en cuenta para el papel de Norma Desmond a otra actriz aparte de Gloria Swanson. Wilder, sin embargo, lo recordaba de otro modo. Afirmó que en un principio había pensado en Mae West, Marlene Dietrich y Marlon Brando como protagonistas, aunque nunca llegó a proponérselo a ninguno de los tres. Se puso en contacto telefónico con Pola Negri, pero, según sus palabras, al hablar con la actriz descubrió que "tenía demasiado acento polaco". Más tarde, siempre según la versión de Wilder, Brackett y él visitaron a Mary Pickford, pero antes incluso de empezar a hablar sobre el guión, el director se dio cuenta de que la actriz se tomaría como una ofensa que le propusieran un papel en el que tendría un romance con un hombre al que doblaba la edad, así que optaron por marcharse. En otro momento, el propio Wilder dijo que en el momento en que Brackett y él le hicieron la propuesta, la actriz estaba "demasiado borracha y no le interesó el proyecto".

 

 

 

 

El personaje de Norma Desmond presenta un claro ejemplo del trastorno narcisista de la personalidad. Uno de los primeros síntomas que podemos apreciar al principio de la película es la admiración excesiva que tiene hacia su persona, como se puede ver por ejemplo en su casa, ya que esta llena de fotos de ella, o cuando Joe nos cuenta que los descansos que tenían mientras escribían en guión eran para ver las películas que ella había protagonizado. Norma también se muestra preocupada por fantasías de éxito, en este caso un guión que quiere escribir, según ella, un verdadero éxito pero que en realidad no es bueno. En un menor grado, nuestra protagonista se aprovecharía de Joe como corrector de guiones para un objetivo personal marcado. Por otra parte también podemos apreciar la falta de empatía de la protagonista, ya que mantiene encerrado en su casa contra su voluntad al guionista, por lo que decimos que no se pone en su lugar ya que le es indiferente si el quiere o no estar allí. Para Norma ninguno de los nuevos actores que ofrece en ese momento el cine son superiores a ella, por lo que dice que no la igualaran nunca, pues ella es mejor. Aquí apreciamos también la creencia de Norma de ser especial y única. Este personaje es pretencioso, ya que, por ejemplo, en las órdenes que le da a Max, o cuando va a ver al director de cine, está demostrando que quiere que las cosas se hagan en el momento que ella diga. Norma cree que todo el mundo la envidia, que no la quieren ver volver a la gran pantalla y que por eso los de la Paramount tardan en llamarla para producir su “maravillosa película”.

 


 

Para el personaje de Norma Desmond, Wilder pensó en varias estrellas del cine mudo, hasta que uno de sus amigos le sugirió el nombre de Gloria Swanson. La actriz no se encontraba completamente retirada, pues trabajaba en un Talk Show en Nueva York. Tras la invitación a participar en la película, el estudio le exigió presentar un casting, a lo que ella replicó que había hecho dos docenas de películas para la Paramaunt, así que todas ellas deberían bastar como “casting”, y concluyó: “sin mí, no existiría Paramount Pictures”, una frase que Wilder incluyó en su guión, poniéndola en boca de Norma. Y es que, en efecto, la actriz despliega en el film varias rutinas que la hicieron famosa en su época de estrella del cine, como el sketch en el que imita a Charly Chaplin, o la escena del Tango que baila con Joe la noche de año nuevo, replica de la escena del tango con Rodolfo Valentino en la película Beyond the Rocks, dirigida por Sam Wood y estrenada en 1922. De hecho, la pieza musical principal de Sunset Boulevard, creada por Franz Waxman está inspirada en un tango, en alusión a la referencia que el personaje de Norma Desmond hace en la película. Una pieza musical que se va transformando, distorsionándose a media que Norma va derivando hacia la locura. Acerca de la música de Sunset Boulevard, John Caps (quien considera una de las mejores composiciones para cine que se han hecho), afirmó: “los oscuros y cadenciosos pasajes introductorios ubican a la audiencia en el universo sonoro de un thriller, todo hecho de cuerdas tensas y cobres estridentes.

 

 

Otro personaje que supone una relación particular entre el universo de la película y la propia producción, es el de Max von Mayerling, el mayordomo de Norma y antiguo director del cine. Wilder le pidió a Erich von Stroheim que lo representara. Stroheim era un auténtico director del periodo mudo que, a mediados del siglo XX, estaba radicado en Paris y era considerado uno de los grandes de esa etapa del cine. De hecho, Stroheim había dirigido a Gloria Swanson en una de sus películas mudas. Wilder lo buscó en la ciudad luz, pero al director no le gustó mucho la idea, pues parecía que lo estuvieran invitando a parodiarse a sí mismo, como un director en decadencia que termina convertido en mayordomo. Para colmo, Cecil B. De Mille, que para Stroheim era un director mediocre y mucho menos talentoso que él, iba a hacer un cameo en la película, representándose a sí mismo como el “gran director” que era, mientras que Stroheim estaba confinado a la sombra de Norma Desmond. Sin embargo, las dificultades económicas que pasaba lo obligaron a aceptar, aunque nunca dejó de referirse a su personaje como “maldito mayordomo”. Curiosamente, en la parte de la película en la que Norma hace que Max proyecte una de sus viejas películas para que Joe la vea, el fragmento que se ve es de la película Queen Kelly, de 1928, en la que Stroheim fue director y Floria Swanson protagonista. Los dos tuvieron muchas peleas pues Stroheim era obsesivo y perfeccionista, al punto de que Swanson tuvo que quejarse con el principal financiador, Joseph Kennedy (el padre de John F). La película nunca se terminó, pues Kennedy consideró que no podría competir con el cine sonoro que ya se había establecido. Como Swanson era productora de esta película, tenía derechos sobre ella, así que autorizó a Wilder proyectar un fragmento dentro de su producción. Y en ese momento de Sunset Boulevard es cuando Norma Desmond dice una de sus líneas más famosas:

-“No había diálogo, no lo necesitábamos. En aquella época teníamos rostros”-..

 

 

Para la selección del actor que encarnara el papel protagonista, ocurrió otro evento curioso en esta red de cruces entre la realidad y la ficción. Wilder quería que el rol fuera asumido por Montgomery Clift, actor que trabajara con Fred Zinnermann, quien le habló elogiosamente de él. Así que lo invitó a participar en la película, pero Clift alegó que no consideraba verosímil que un actor joven y atractivo como él apareciera haciendo el amor en la pantalla con una mujer que lo duplicaba en edad. Wilder replicó que si era buen actor, podía hacer convincente el hacer el amor con cualquier mujer. Brackett, su co-guionista, le reveló al director las verdaderas razones por las que el actor rechazó el papel... "Los pretextos de Monty"... Finalmente, Wilder le dio el papel a William Holden, un actor con experiencia en comedias que tuvo miedo al principio de no ser capaz de representar un personaje dramático. El director lo convenció diciéndole: “Es fácil. ¿Conoces a Bill Holden? Entonces conoces a Joe Gillis”. En efecto, el actor estaba pasando por una situación muy similar a la del personaje, tratando de mantenerse vigente en el medio, sin conseguirlo del todo. Holden reconoció incluso que, cuando empezó su carrera, el también se había “prostituido”, poniéndose al servicio de actrices mayores.

 

 

Por otro lado, en Sunset Boulevard los espacios también son protagonistas, y están igualmente “enraizados” en el paisaje real de Hollywood.  La casa que sirvió como la mansión de Norma Desmond, estaba ubicada el número 3810 de Wilshire Boulevard, pero en la película se le dio la dirección de 10086 Sunset Boulevard. La casa original pertenecía al multimillonario John Paul Getty, quien se la había dado a su ex esposa como parte del acuerdo de divorcio, pero ella no residía allí. La Paramount la alquiló por el tiempo que duró el rodaje. Se trataba de un edificio barroco construido en 1924, tratando de imitar los palacios renacentistas europeos. La casa no tenía piscina, así que se construyó una para la película, la cual se mantuvo en la mansión como parte de pago por el alquiler. En esta casa sólo se filmaron las escenas en exteriores, pues los interiores fueron rodados en estudio, en un minucioso trabajo de Hans Dreier, el director del departamento de arte de la Paramount, quien también había trabajado con Wilder en su anterior película Double Indemnity. John Meehan fue contratado para el diseño de producción, pero Dreier lo supervisó todo el tiempo. Además de todo tipo de objetos decorativos que se acumularon para lograr la sobrecargada atmósfera de los interiores de este palacio, Wilder tomó prestadas varias fotos de la casa de Gloria Swanson para decorar con su imagen multiplicada el espacio vital de Norma Desmond. Así, logró convertir la sala del palacete en todo un museo de la actriz. En cuanto al espacio que caracteriza al comienzo de la película el hábitat de Gillis, se trata de los apartamentos de Alto Nido en el 1851 de North Ivar Avenue, cerca de Hollywood, mientras que los interiores también fueron creados en estudio. También se hicieron varias tomas en lugares característicos del medio cinematográfico, como la droguería Schwab de Sunset Boulevard, que fue un lugar de encuentro para los jóvenes aspirantes a guionistas o actores. En la película era el lugar donde Joe se encontraba con sus amigos.

 

 

Con todos estos elementos, Wilder y Brackett configuran una historia siniestra, cómica y melancólica a la vez, un homenaje, una parodia, un juego de espejos con la cultura y la sociedad del Hollywood de la primera mitad del siglo XX, que emula a larga escala el recurso del espejo a través del cual se logró conseguir que Wilder quería para mostrar el cadáver de Joe Gillis, bajo el agua de la piscina pero aún observando ese mundo decadente que lo condujo a su fatal situación: un guionista fracasado se convierte en un guionista muerto, que aún después de pasar a mejor vida continúa narrando, esta vez su propia historia. Sin embargo, para terminar este extenso comentario (al mejor tono de esta autocrítica producción hollywoodense) he aquí un documento atribuido a Max, el mayordomo; un supuesto testamento recuperado por Graham Roberts y Heather Wallis en su obra Key Film Texts, otro relato apócrifo salido de las criptas de Sunset Boulevard.

 

 

El testamento de Max:

 “…Así que no hay mucho tiempo, me temo, y… ¿quién soy yo para debatir con la profesión médica? Debo escribir mis últimas palabras, aquí, en esta cocina llena de telarañas, de la casa que todavía asumo como tuya, Norma, como nuestra, así como el chimpancé era nuestro, nuestro pobre niño-mono, que fue enterrado el mismo día en que nuestro némesis orilló su automóvil en nuestra calzada… Sí, debo escribir. Hay tantos sentimientos fugaces que deben ser capturados, y vaya sentimientos que compartimos tú y yo. Cuando una vida perece, un mundo entero desaparece…"

 

El papel de Joe Gillis, el protagonista masculino, fue interpretado por William Holden. Sin embargo, Holden no fue la elección original de los productores para dicho papel. El joven Montgomery Clift fue contratado para hacer el papel por 5.000 dólares semanales, durante un mínimo de doce semanas, pero inmediatamente antes del comienzo del rodaje se retiró del proyecto. Adujo como excusa que el papel de un joven que enamora a una mujer mayor era demasiado parecido al que había representado en La heredera, de William Wyler.... Furioso, Wilder le contestó: "Si fuera un actor de verdad, podría resultar convincente haciéndole el amor a cualquier mujer". a mi personalmente creo que Monty hubiera estado genial... Es una película desoladora, cruel, en la que el humor siempre presente en la obra de este autor queda descartado o, cuando aparece, lo hace acompañado de la amargura. Ficción y realidad, son numerosos los cameos, algunos crueles como el de Keaton, Nancy Olson, otros irónicos como el de Cecil. B. DeMille o el de H. Hooper, se dan aquí la mano para mostrarnos la historia de una antigua estrella del cine mudo recluida en su anacrónica mansión y olvidada por ese público fiel que algún día la idolatró. A esa mansión llega un guionista perseguido por sus acreedores que comenzará a establecer una relación vampirizante, será primero el guionista de “Salomé”, el “comeback” con el que quiere retornar la diva; pero acabará convertido en gigoló en un ciudad donde los sueños se mueven por dinero. Este argumento servirá para que Wilder y Brackett adujeran que la película sea narrada por un muerto, Pasen revista con todo lujo de detalles y sin ahorrar en crueldades la naturaleza de esta industria de los sueños, que hace vivir a sus protagonistas en pos de una demanda siempre perpetua de carnea fresca y auténticas pesadillas. Como no podía ser de otra forma en los films del maestro, los diálogos son sublimes, de esos que te quedan grabados en la memoria:

 

 

 

La participación de De Mille en la película también fue problemática, aunque se concretó gracias a Gloria Swanson, quien había trabajado con él en varias películas mudas, entre 1919 y 1921, y en una de ellas, The Affairs of Anatol (1921), De Mille la había apodado “Young Fellow” (“jovencito”). Así que, cuando De Mille dudó en participar, pues no era capaz de memorizar los parlamentos, Swanson le escribió una nota en la que le decía: “Sr. De Mille: si usted actúa como usted mismo, estará maravilloso”, y la firmó como “Young Fellow”. Así fue como el director aceptó y, en la película llama a Gloria/Norma con este mismo apodo cariñoso. En Sunset Boulevard De Mille sale en el rodaje de su película Sansón y Dalila, que estaba rodando realmente. Wilder y Brackett terminaron en malos términos, pues este último consideraba que el director estaba haciendo demasiado grotesca la puesta en escena de su guión. Se cuenta que incluso llegaron a los puños en alguna de sus discusiones. Pero aquí también cuida en extremo la imagen, siempre más secundaria para autor como él. La secuencia de la piscina, la del rodaje de “Sansón y Dalila” con ese foco que la ilumina, o la secuencia final de la bajada de escaleras es una prueba de que nunca como en esta película Wilder cuido tanto la imagen, quizá por acercarse a las espléndidas estrellas del cine mudo que tan certeramente retrata. El trío protagonista está en estado de gracia. Comenzando por la extraordinaria G.Swanson que dota a su gestualidad exagerada ese deje de locura en la que terminará su caída...maravillosa la secuencia en la que imita a Chaplin, o el primer plano final, con esa mirada que congela la sangre. Enrich V. Stroheim, aquí como criado y antiguo director..las imágenes que pasan para mostrar el esplendor de aquellos son de “La Reina Kelly”, película inconclusa producida por el amante de Swanson, J.P. Kennedy... Para terminar el triángulo, W. Holden que borda la figura cínica que no se redimirá la historia de ilusión y amor que sostiene con Betty Shaefer. Cuando Wilder contaba el revuelo que se armo tras el primer pase para el estudio, uno se da cuenta de que esta película no es una mera cinta ubicada en el mundo del cine. Esta película le quitó al cine esa especie de aureola mítica, del mundo glamouroso y perfecto que siempre salía en pantalla. Y dolió a los representantes de Hollywood porque ciertamente representa su mundo, el de las estrellas acabadas, la tiranía de los cánones de belleza y los grandes estudios. Me cuesta mucho hacerme a la idea de que alguien como De Mille aceptase participar en un proyecto cuya cruel y falsa imagen podría repercutir en su carrera, ya que él ha representado siempre el espíritu de Hollywood en las mas admiradas realizaciones.

 

 

Wilder, aparte de un excelente director, era un cinéfilo como pocos. Eso se ve a lo largo de toda su obra, pero particularmente en esta película, que es en sí un compendio de homenajes, aunque también reprimendas, al mundo donde el vivía, a Hollywood, que tan pronto crea una estrella, como la convierte en monstruo. Así como ocurrió con la llegada del sonido Hollywood marginó a otras estrellas y cineastas por diversos motivos y escándalos, como James Whale, Chaplin o Dalton Trumbo. Y en esta película, Swanson, más que el propio deseo de regresar a la pantalla, de hacer películas por amor al arte, lo quiere por la necesidad de la fama, de sentirse el ombligo del mundo, y que realmente no sabe si es ella misma o uno de sus personajes, actuando como si realmente estuviera dentro de una película, con gestos teatrales. A través de la figura de Norma y de su propia casa, que según Joe, recuerda a la mansión de Miss Havesham de Cadenas rotas, Wilder realizó un magnífico retrato de la soledad de la estrella, de quién un día lo tuvo todo y que ahora forma parte de un imperio derrotado. Y también de la demencia. Quiero destacar un personaje importantísimo en la trama, el de Max el mayordomo. Es al mismo tiempo su mayor valedor y su mayor enemigo, pues es quien realmente la tiene engañada con un mas que improbable regreso a las pantallas. El, sin quererlo, la hunde más en la miseria, y el hecho de que en la vida real Stronheim fué el director que más dirigió, añade mas morbo al film.

 

El film es una obra mítica que cuenta con interpretaciones magistrales,  personajes bien desarrollados y un guión magnífico y suma acidez, sarcasmo, cinismo, ironía, amargura y humor. Hace uso de una estructura narrativa compleja, basada en un largo "flash back", que comienza hablando en tercera persona para cambiar luego a primera. La narración visual incluye dos planos iniciales heterodoxos: "travelling" inverso de la vía Sunset Boulevard y contrapicado un cadáver en una piscina visto desde abajo. La mayor parte de la acción tiene lugar en la mansión de Norma, que adquiere importancia de protagonista. Es una antigua construcción, descuidada, lóbrega, decadente y siniestra, decorada de modo extravagante. La preocupación de Wilder por crear su historia, le lleva a salpicar el metraje con referencias reales: visita a Cecil B. DeMille, en un plató real, durante el rodaje de "Sansón y Dalila", Construye una radiografía crítica, irónica, mordaz y emotiva del mundo del cine, de la mano de la cual ofrece un retrato conmovedor de la soledad, la demencia, el temor al fracaso, los instintos de supervivencia y la grandeza del amor. Añade una descripción apasionada de la juventud y de la ilusión y alegría que la caracterizan. No faltan referencias al realizador: coche de época, cerilla, encendedor, juego de apariencias...Norma vive en el pasado... Abundan las citas cinéfilas: actores como Alan Ladd, Tyrone Power, actrices de la talla de Garbo, Stanwyck, películas como "Lo que el viento se llevó", Griffith..., Charlot, Keaton... Escenas memorables: la piscina, rodaje en la Paramount, partida de cartas, entierro del mono y la secuencia de la escalera del final. La fábrica de sueños, la meca del cine, Sunset Boulevard... Hollywood ha sido desde sus inicios el epicentro de un microcosmos virtual con un tremendo poder de atracción y yo lo sé a titulo personal..... Hornadas de estudiantes, cantantes, bailarines, agentes, intermediarios, especuladores y buscavidas acudieron a sus estudios de cartón piedra con la esperanza de poder materializar una ilusión. Con la esperanza de convertirse en estrellas. Con la esperanza de poder ganar dinero. Algunos lo consiguieron. Otros, no. Wilder escenifica a través de Norma Desmond y Joe Gillis la cara y la cruz de esa fábrica. El anverso y reverso de la mitología cinematográfica. Todo ello a través de su mirada y ese estilo tan cáustico y mordaz que le caracteriza. Narrando con pulso firme y magistral. Explicitando cuándo, cómo, dónde y por qué debe usarse una voz en off. Mostrándonos las entrañas de Hollywood sin lisonjas ni bálsamos absurdos. Barajando conceptos tan diametralmente opuestos como ‘homenaje’ y ‘escarnio’ con destreza impecable. Constatándonos, en definitiva, por qué esa jungla de celuloide californiana es, al mismo tiempo, el lugar más mágico y devastador del planeta cine. Probablemente no poseo ni poseeré jamás la suficiente elocuencia para justificar por qué el “El crepúsculo de los dioses” está entre mis tres títulos favoritos de la historia del cine. La endogamia dentro del cine siempre ha dado buenos dividendos y proporcionado buenas taquillas. Al publico siempre le gusta ver la trastienda de los actores, aunque debo confesar que a mi también me interesa. Es normal que un productor-guionista como Charles Brackett, no resistiera en hacer una película así y Wilder habitual suyo la dirigiera. “El crepúsculo de los dioses” es una obra maestra, convertida en mito por casi todos los críticos mundiales. No hay color entre el Wilder de las comedias, con el de los dramas, es en los primeros donde rinde grande, mientras en los segundos roza con la yema de sus dedos el mismo crepúsculo.

 

 

Estamos sin duda ante una de las mayores creaciones del maestro Wilder, una película portentosa en todas sus facetas. Se trata de una reflexión sobre el pasado, el presente y un futuro que se presenta oscuro. Un vieja actriz se encuentra con un guionista al borde del fracaso, decide volver al cine con su ayuda. Pero intentar volver a ese lugar del pasado siempre resulta doloroso, cuando la vida cambia, cuando ya nada es lo mismo, entonces... ya no se puede volver a ese lugar donde se ha sido feliz. Esto es lo que le pasa al personaje de Gloria Swanson. Es una película de personas que no encuentran su lugar, personas que no están conformes con su presente y aspiran un pasado o un futuro que sea igual a aquel pasado. Es una película que destaca por  un guión que atrapa al espectador y que hace que vea la película sin pestañear, unas interpretaciones espectaculares....En definitiva, una obra maestra del gran Wilder

 

  

La egolatría de Gloria Swanson sólo es equiparable a su facilidad para buscar desde jovencita hombres de buena posición que la ayudasen a prosperar. Para empezar no debemos olvidar que Gloria Swanson, tampoco fue la estrella como ella dice, exceptuando algún título como “La reina Kelly” en el que destrozó la carrera de Stroheim, se preocupaba más del vestuario y de los primeros planos que de los guiones en sí. En las películas de DeMille que ella participó más bien destacó por ser un mito erótico que por su calidad interpretativa, incluso las grandes películas históricas de dicho director en los años veinte como “Los diez mandamientos” o “El rey de reyes” ella no aparece. Además toda la película se basa en un planteamiento y es que las viejas estrellas del cine mudo ya no valía un día al levantarse de la cama por la mañana al llegar el sonoro y los nuevos tiempos. En el caso de Gloria Swanson no se produjo tal trauma, al contrario, supo pasar del cine mudo al sonoro con facilidad, e incluso con avidez ya que en su primera película sonora actuó de cantante “La intrusa” y luego tuvo buenos papeles como “¡Qué viudita!” de Allan Dwan. Realmente quien dejó el cine fue ella porque empezaba a prestar más atención a la radio y a la televisión siendo una de las primeras que hizo fortuna en ambos medios. Otras muchas actrices del cine mudo continuaron haciendo cine en mayor o menos medida como Lillian Gish, Janet Gaynor, Mae Marsh o la mismísima Greta Garbo, pero como he señalado en su caso particular fue una decisión propia y no inmediata. El tiempo pasa para todos. El es quién ve nacer a las nuevas generaciones una y otra vez, el que las ve morir... él es el que con su discurrir consolida o destruye las nuevas ideas y formas que dichas generaciones traen al mundo. El juez silencioso. En aquel momento en que el sonido llegó al cine, las películas cambiaron; y cuando el cine cambió también lo hizo la forma de disfrutarlo... y de venderlo... Fue entonces cuando ya no había tiempo para las viejas estrellas; cuando ya no bastaba con solo ver, cuando también se quería oír... Cuando comenzaba el crepúsculo para los que se negaban a aceptar la situación, y cuando empezó el amanecer de otros nuevos talentos que nacieron junto con esas nuevas formas.

 

 

 

Esta es una de las mejores películas de la historia, cuya dinámica gira en torno a la relación de interdependencia entre guionista y diva, bajo la atenta mirada del servicial  Max. El resultado es simplemente ejemplar. No sabría destacar algo del conjunto, pues todo en ella es tan eminentemente espléndido que roza la perfección tanto de forma como de contenido. Plagada de crueldad soterrada, diálogos mordaces y secuencias soberbias, el retrato que ofrece sobre el mundillo del cine es posiblemente el más negro, excelente que yo haya visto. La artificiosa exaltación de nuestro propio ego a la que lleva la fama, puede transformarnos en tiranos caprichosos, esclavos del deforme recuerdo de algo que jamás volverá y que nos consume. La necesidad puede llevarnos a abrazar aquello que considerábamos imposible de aceptar, y probar los lujos de una vida desahogada es fácil, pero renunciar a ellos, no tanto. A todo esto, cabe aclarar que por el hecho de saber de antemano el destino de Joe Gillis, no piensen que la trama pierde interés o que esté exenta de sorpresas, ni mucho menos, Wilder hace girar hacia rumbos inesperados con una maestría incuestionable. Imprescindible clase magistral de buen cine. Jamás se ha hecho una crítica a Hollywood como esta, ni tampoco he visto un homenaje al cine mudo y sus personajes tan trágico...Para recuerdo, la escena de la partida de cartas. No parece especialmente importante, pero reconocí a un envejecido Buster Keaton de mirada perdida echando cartas sin mucho entusiasmo, mientras Erich von Stroheim sirve unas copas en su papel de mayordomo de una ex diva, que es además el antiguo director de la estrella, como ocurrió en la realidad en “la reina Kelly”. Y tenemos a Gloria Swanson. En sus tiempos, la actriz era lo que para la sociedad de ahora es Leonardo di Caprio. Todos la adoraban y la querían, con unos ojos se clavaban en los corazones de todos y se hicieron famosos y cotizados. Todas las criticas empezaban con un “¡Pero qué mirada! Swanson en estado de gracia, cálida y acogedora en su papel ”. Con la llegada del sonoro, ocurrió que muchas de las grandes estrellas se fueron al olvido a una rapidez muchas veces solo comparables al ascenso que habían experimentado en su glorioso pasado. Fue el caso de “la Swanson”. En la película esta espléndida, comiéndose la pantalla a bocados. William Holden esta genial, pero no es más que una sombra al lado de Gloria. Billy Walder nos regala una de las mejores películas del cine. El crepúsculo de los dioses es un film rompedor ya que tras el drama personal se aprecia claramente la ácida crítica de Wilder hacía la opulencia de la que se hacía gala en la época de oro de Hollywood.

 

 

 

Norma Desmond fue una gran actriz. Una estrella de Hollywood a la que parecía que jamás se le acabaría el brillo. En su tiempo, fue una diosa, sin embargo, sus tiempos fueron los años 20. Ahora, han pasado dos décadas desde entonces, y el cine mudo ha terminado. La llegada de los micrófonos, de la voz, de los diálogos al cine, le han desbancado de su posición. Su gran mansión en Sunset Boulevard, ahora abandonada y cochambrosa, nos da una idea de lo que fue en su día, y de lo que es actualmente. Su ego la ha recluido entre los muros de ésta mansión. Su única relación social la entabla con su mayordomo y ex-marido. Ha caído tan fondo, no ha sido capaz de digerir la realidad. Ya no es una estrella, no es una diva. Por mucho empeño que ponga en ello. Por mucho que decore la casa llena de fotografías suyas en pleno esplendor. Por mucho que cada día proyecte en su particular cine un film suyo. Por mucho que siga actuando y montando sus números personales. Por mucho que trabaje en un futuro guión. Por mucho que invierta miles y miles de dólares en tratamientos estéticos. Norma Desmond, subió a los altares de Hollywood, pero, por mucho que le cueste asumirlo, ha caído hasta los infiernos. Con un título tan sugerente como El Crepúsculo de los Dioses y una hermosa imagen inicial que nos muestra a un hombre ahogado en una piscina, se nos presenta una historia de barroca decadencia de la mano de un narrador que nos mece en su historia sobre a una estrella del cine mudo en su ocaso y un guionista que no es otro que el propio y ahogado narrador, lleno de deudas en busca su última oportunidad de triunfar en esa máquina devora talentos que es Hollywood....Una de las obras maestras de la historia del cine. Magnifico homenaje al mundo del cine, un guión más que bueno, de los mejores que he leído en mi vida, una dirección magistral, debo admitir que Billy Wilder se me hace muy creativo, tanto de director como de guionista, sus historias son siempre originales, además de extraordinarias actuaciones, una interesante historia sobre el difícil mundo de Hollywood contada desde el punto de vista de un guionista. Debo decir que esta película me ha marcado de por vida, pero no solo porque es magnífica en gran parte también por algo personal...  Yo no soy tan joven,  y desde los 15 años mi sueño ha sido ser un director de cine, llevo años viendo cine clásico y en cuanto vi esta película entendí de forma dura que el mundo al que me enfrento no es nada fácil esto lo reflexione al ver las vidas de los personajes de Joe Gillis, Norma Desmond y de Max Von Mayerling quienes estaban teniendo precisamente ´´el ocaso de una vida´´ . Prueba de ello es el siguiente dialogo que mantienen Joe Gillis y Norma Desmond: 

-" Usted es Norma Desmond. Salía en las películas mudas. Era usted grande."-

 

-" Soy grande. Son las películas las que se han hecho pequeñas.´´-

 

 

Unos críticos fueron capaces de prever la importancia que tendría en el futuro la película. The Hollywood Reporter afirmó que las generaciones venideras deberían enfrentarse a la tarea de analizar su durabilidad y su grandeza, y que la película sería considerada "una lección del arte y ciencia en la pantalla". En la revista liberal Commonweal, Philip T. Hartung afirmó que en el futuro la Biblioteca del Congreso estaría orgullosa de albergar entre sus fondos una copia de la película. En el momento de su estreno, Sunset Boulevard recibió grandes elogios de la crítica. Fue nominada a once Premios Óscar, aunque ganó solamente tres. Hoy día es considerada un clásico, y a menudo se la cita como una de las obras más relevantes del cine estadounidense.

 

 En 1989 fue incluida en la primera selección de películas estadounidenses consideradas dignas de ser preservadas por el National Film Registry. En la lista del American Film Institute de las 100 mejores películas del cine de los Estados Unidos...

 

 

 

Siento una especial admiración y devoción sobre este film, al igual que por Lo que el viento se llevó y El padrino, si me dicen que elija uno en particular no sabría...Hablo de obras maestras de la historia del cine.

 

 

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